El triunfo de Correa
Por: Editorial EL TIEMPO Correo: saludos@eltiempo.com.ec
El triunfo del Presidente Rafael Correa, de PAIS, en los comicios para Presidente de la República, junto a su compañero de fórmula a la Vicepresidencia, logrando la cifra suficiente para no ir a segunda vuelta con su inmediato rival en la justa eleccionaria, significa la ratificación de la mayoría de ecuatorianas y ecuatorianos al mandato del Jefe de Estado, pese a la serie de cuestionamientos a su administración, que sin embargo no consiguieron romper la popularidad del Mandatario. Ello obedece a varias razones, la principal de éstas quizá el ascendiente que mantiene Correa sobre estratos de la clase media y sectores populares, los cuales pese al encarecimiento de la vida, confían en acciones como el Bono de Desarrollo Humano, la promesa del aseguramiento universal al IESS y el Plan de Vivienda, aparte del inobjetable carisma de Rafael Correa y sus capacidades comunicativas con amplios sectores ciudadanos.
De otra parte, la abultada votación que consiguió Lucio Gutiérrez, de Sociedad Patriótica, significó sin duda la sumatoria de los votos de quienes se sienten descontentos con la administración de Correa, que en su mayoría prefirieron votar por el ex Mandatario derrocado que por otros contrincantes o anular el voto, considerando más que los méritos del candidato, su posicionamiento en las filas de los opositores y su persistente presencia, junto con su equipo, en los diferentes sectores del país, capitalizando así el descontento ciudadano hacia Correa. De esta manera, Gutiérrez se sitúa como cabeza visible y activa de la oposición, ya que llevaría un apreciable número de asambleístas al Parlamento o Asamblea Nacional.
Correa, por su parte, lograría una mayoría en la Asamblea Nacional, pero no la hegemonía de la que disfrutó en la Asamblea Constituyente y luego en el denominado “Congresillo”, por lo que tendrá necesariamente que contar con el apoyo de los pequeños bloques que se identifican en términos generales con su tendencia, y además hacer frente a una oposición legislativa fortalecida, que exigirá entre otros aspectos fiscalizar los actos gubernamentales. De esta manera, el Poder Legislativo se balanceará, sin el predominio casi absoluto del gobiernismo, como sucedió hasta antes de las elecciones del domingo pasado.
Fecha de Publicación: 2009-04-28
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