Deportivo Cuenca trabaja en la ofensiva
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Miller Castillo, nuevo jugador de Deportivo Cuenca, saluda con Julio León, presidente del club, luego de la rueda de prensa ofrecida ayer en las oficinas del club. Diego Cáceres |
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El talento de Javier Robles, su regate, la clarividencia y la agilidad mental que mostró a finales de 2011 sugerían un estupendo 2012. Se lo imaginaba junto a Mike Rodríguez armando juego y derrochando buen fútbol.
Fecha de Publicación: 2012-06-16 00:00
Javier Robles y Mike Rodríguez, sin embargo, se fueron apagando dramáticamente. En cada partido fueron perdiendo su puesto, fueron perdiendo la confianza de Luis Soler y haciendo añicos las expectativas que la hinchada se había creado en torno a ellos.
Ya se ha oficilializado: se va Robles. Rodríguez no da pie con bola y más bien Roberto Valarezo, de quien se tejían pocas historias felices para la nueva temporada, termina el semestre con un lugar en el medio campo y convirtiéndose en una solución ante las alarmas encendidas en la zona de creación.
Pero con Roberto Valarezo y Omar Andrade, éste último también de semestre intermitente y no siempre regular, no alcanza. Por eso la dirigencia busca el reemplazo de Javier Robles, que puede venir de Argentina. Se trata de un jugador con talento y capacidad de desequilibrio. Este nombre no es aún una certeza, pero de consumarse el fichaje el equipo ganará peso en la creatividad.
Ese delicado puesto, el del armador, el del cerebro del equipo, ha significado el punto de partida en la especie de reestructuración que vive el sistema de ataque del expreso austral para continuar el año.
Si la defensa ha generado un montón de malestares en el primer semestre, la posibilidad de que se vaya Federico Laurito tambíén preocupa sobremanera a la dirigencia y al cuerpo técnico. Hoy es incierta la continuidad del delantero argentino, del único 9 de naturaleza que tiene el plantel.
Las negociaciones continúan. El jugador y su familia tienen ganas de quedarse. Están felices en Cuenca, ha enfatizado el jugador, pero la cuestión pasa por los acuerdos que aún no terminan de cerrarse y que dilatan la operación.
El equipo necesita un 9. Luis Soler y Julio León tienen cartas B y C, pero la confianza de éstos va a ciegas para Laurito y se esfuerzan por retenerlo.
En los extremos aparentemente las cosas están mejor. Walter Chalá ha encontrado el camino y está en ascenso progresivo y Julio Angulo está jugando concentrado y con profundidad.
Miller Castillo
A ellos, y ante la segura prolongada ausencia de Byron Cano, postergado al equipo de reservas por incurrir en actos de indisciplina, se ha sumado Miller Castillo.
El delantero esmeraldeño de 24 años pasó los chequeos médicos y ayer fue presentado como nuevo jugador rojo.
Castillo, que ya cumplió su primera práctica en el predio de Patamarca, posee agilidad y potencia que le permiten ganar metros en carrera. Vuelve al fútbol ecuatoriano tras seis años. Dejó el Norteamérica en 2006 para fichar por Atlético Mexiquense, cuadro donde militó hasta 2009 que fue transferido al Lobos. Luego, en 2011, pasó al uruguayo Peñarol, pero su paso sin trascendecia lo devolvió a la disciplina del Lobos.
La llegada de Castillo es una ficha movida dentro de los cambios que Deportivo Cuenca está teniendo de cara a la última parte de la primera etapa y al inicio de la segunda, aunque la continuidad de Laurito, hoy, para la directiva sigue siendo el tema del día. (ARO)
Cuenca.








