Feligreses recibieron la ceniza
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El sacerdote Alfonso Terán impone la ceniza a una feligrés, en la misa de ayer en la Catedral. |
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”Arrepiéntete y cree en el Evangelio” y “Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”, fueron las frases más repetidas ayer en las iglesias de la ciudad, donde miles de fieles católicos se acercaron a recibir la imposición de la cruz en la frente y conmemorar el Miércoles de Ceniza, dando así inicio a una etapa de conversión y preparación previa a la Pascua.
Fecha de Publicación: 2012-02-23 00:00
Juana Cavay, de 68 años, y sus tres nietos, se acercaron como es costumbre todos los años a la Catedral de La Inmaculada, para recibir la imposición de la ceniza. Cavay, es una fiel creyente y dice que el Miércoles de Ceniza es una fecha que marca un antes y un después. “Con este acto renovamos nuestra fe e iniciamos la preparación para la llegada de Cristo Salvador”; afirmó.
Su nieto mayor, Carlos Cavay de 16 años, manifestó “estar en la Catedral, todos los años en esta fecha, es una tradición de familia, siempre acompañamos a la abuela; porque ella nos enseñó que este acto nos apega más a Dios”.
Mientras ellos y los cientos de feligreses, que se dieron cita a la misa de mediodía, oraban de rodillas; Alfonso Terán, sacerdote que presidió la ceremonia, recalcó que la imposición de ceniza no es solo el acto de recepción, sino “un compromiso de cambio y reflexión personal, es reconocer que sin Dios no somos nada”, además manifestó que con este acto cada feligrés “inicia un cambio profundo a fin de estar listos para iniciar el tiempo pascual”.
Además, el sacerdote recordó que a partir de ahora hasta la Semana Mayor todos los viernes son de abstinencia, ayuno y penitencia.
La abstinencia es obligatoria a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida.
Conmemoración
El Miércoles de Ceniza se celebra luego de las festividades de Carnaval y es el primer día de la Cuaresma en el calendario católico. Sucede 46 días antes de Pascua, aunque tiene 40 días de duración, ya que no se cuentan los domingos.
Esta celebración religiosa tiene su origen en una costumbre judía de cubrirse de ceniza cuando se hacía algún sacrificio.
En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se colocaban ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un hábito penitencial. Esto representaba su voluntad de cambiar de estilo de vida.
En el año 384, la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XV, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión, previos a la semana mayor, que en este año cae entre el 8 y el 15 de abril. (RCC)
Cuenca.






