La Catedral que pudo ser
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Gustavo Rodas, uno de los encargados de restaurar la maqueta, mientras arregla algunos detalles de la obra. |
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La ambiciosa tarea del redentorista Juan Stiehle de que la Catedral de Cuenca fuera una de las edificaciones más grandes del siglo XIX, con varios detalles y con dos torres enormes, se truncó por una falla estructural que casi provoca el colapso de todo el templo.
Fecha de Publicación: 2010-08-01 00:00
Sin embargo, la idea de aquella obra quedó plasmada en una maqueta a escala que muestra el diseño que hubiera tenido la iglesia matriz de la ciudad.
La maqueta es una replica en pequeño, de dos metros de alto, 1,4 de ancho y 3,33 metros de largo, de la Catedral.
Fue elaborada en madera de cedro por el artesano cuencano Ángel María Figueroa, quien talló el diseño en el cual se basaría la construcción de la edificación de la iglesia matriz de Cuenca que inició en 1885.
El artesano no descuidó detalle alguno y en la parte interna de la maqueta: los trazados, formas, rosetones, arcos y símbolos del Vaticano son muestra de la laboriosa tarea que realizó y por la que tenían que pasar los obreros que construirían la estructura real.
Según el historiador del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, Santiago Ordóñez, la obra desmedida en su magnitud, que tardó un siglo en levantarse y se ejecutó en un 98 por ciento, no pudo concluirse porque surgió una falla de cálculo y si se ponía más peso podía colapsar.
Por tal razón, dos torres delanteras, que tenían cuatro relojes cada una y pequeñas torres junto a las cúpulas, jamás llegaron a colocarse y la obra quedó inconclusa.
Este diseño fue el segundo, ya que el obispo de aquella época, Miguel León Garrido, propuso un diseño más pequeño relacionado con la traza colonial de la época. Pero el auge económico que tuvo la ciudad hizo que la ambición crezca y se haga una iglesia grande, como no existía en el país.
Cuenca.
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