La TRI femenina que sí fue a un mundial
Cuando Alonso Cartuche, ingeniero de 31 años y miembro del pueblo Saraguro, encontró en Internet la convocatoria al campeonato mundial de fútbol femenino Discover Football, no dudó en aplicar. Inmediatamente empezó a soñar con Berlín.
Era febrero de 2010 y aún trabajaba en la Mancomunidad del río Jubones, donde había conocido a voluntarios de la Cooperación Alemana. Uno de ellos le pasó un enlace a la página de la Organización no Gubernamental Fussball und Begegnung E.V., organizadora del campeonato al que se podía asistir tras una aplicación y la asignación de una beca completa que cubría pasajes y estadía.
Un mes después recibieron la notificación: el equipo al que llamaron Comunidades Indígenas de Saraguro fue seleccionado entre 42 cuadros más de todo el mundo para enfrentarse en un campeonato abierto contra Alemania, Afganistán, Austria, Zambia, Serbia y con el equipo único conformado por las representantes de Israel y Palestina: un verdadero desafío, este último, a las posiciones antagónicas y belicistas de dos pueblos de Medio Oriente.
El campeonato se jugaría entre el 6 y el 13 de julio, por lo que los entrenamientos empezaron inmediatamente. Paralelamente emprendieron en los trámites para obtener pasaportes, visa, uniformes…
Cartuche escogió preparador físico, entrenador, utileros y motivador. Entre ellos seleccionaron a once mujeres que ya tenían antecedentes como jugadoras aficionadas y en una cancha de tierra en el pueblo de Saraguro entrenaron cuatro horas diarias durante tres meses.
Festival
El Discover Football no es solamente un campeonato femenino de fútbol que se celebra anualmente en Berlín, Alemania; es también un festival de música, danza, cine y teatro; “todo en un entorno de justicia y equidad”, dice Alonso. De hecho son escogidos representantes de pueblos en conflicto, condiciones adversas de racismo o extrema pobreza.
En la selección no interviene ningún componente político, de gobiernos locales u ONG´s. “Cualquiera puede aplicar, es solo cuestión de iniciativa”, asegura.
El equipo femenino ecuatoriano, que junto al cuadro de Paraguay representaron al continente americano, fue literalmente la mitad que el resto de conjuntos: a todas sus rivales les llegaban a la cintura.
En el primer encuentro, Ecuador perdió por 3 goles a 0 frente a Serbia. Pero en el segundo se reivindicaron y golearon, 6 a 2, a Austria. De allí en adelante todo fue triunfos, hasta que llegaron a semifinales tras eliminar a Paraguay.
El tercer y cuarto puestos –cosas del fútbol- lo debían definir con Serbia en lo que sería una irreconciliable revancha a la que llegaron con el 3 a 0 en mente. Noventa minutos después alzaban la copa del tercer lugar.
Para todos fue una experiencia integradora. No sintieron ningún tipo de discrimen; los trataron como la Federación Ecuatoriana de Fútbol lo hace sólo con dirigentes; hicieron turismo cultural, y a mediados de mes de julio regresaron con la misma discreción con la que se fueron: nada de publicidad, ruedas de prensa o discursos estrafalarios. Allá se suscribieron a un rotundo no al racismo, discriminación y pobreza.
Para retribuir tanta generosidad, presentaron una danza propia de los saraguros; ofrecieron sus artesanías y se hacían llamar Las Mujeres del Maíz. “Entendimos que el objetivo final era despertar el liderazgo en mujeres de casa, obligadas jefas de hogar por la migración, madres solteras con poca participación en el desarrollo”, dice Cartuche.
Y definitivamente lo lograron. Fue un sueño que hizo realidad con tan solo una aplicación en línea.
Cuenca.
Fecha de Publicación: 2010-08-01 00:00
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Comentarios 1
Felicitaciones Sr Cartuche por valorar las raices culturales que hay en nuestro pais. |
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Por: victor vele - 2010-08-01 |
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