Cuenca

Construcciones antisísmicas no son tan caras

Vale prevenirse en caso de un terremoto, las edificaciones de la ciudad tienen fallas debido a una errada concepción de ahorro y a la mala calidad de los materiales

Construir una casa o un edificio sismorresistente no es tan costoso como la mayoría de gente cree, residir en un lugar seguro es más importante que ahorrar unos cuantos dólares”, asevera Enrique García, director de la Red Sísmica del Austro, adjunta a la Universidad de Cuenca.

Fecha de Publicación: 2010-03-16 00:00

Cuenca.- García, catedrático de la Facultad de Ingeniería de la citada universidad, afirma que la mayoría de las viviendas de la ciudad son elaboradas bajo el sistema de mampostería confinada con elementos de hormigón armado.


Lo importante en ese sentido, detalla García, es que el hormigón armado tenga la capacidad adecuada. “Hay ladrillos industriales para los rellenos, no resistirían las cargas del ladrillo artesanal, apropiado para la construcción”, razona.


Otros problemas que atentan con la fortaleza de una casa son que, por ahorrar dinero se le pone menos cantidad de cemento al hormigón y tampoco se anclan correctamente las varillas.


En lo referente a la construcción de edificios, la estructura de estos puede ser básicamente de hormigón armado o de metal, si se opta por la segunda opción no se considera a la mampostería como elemento soportante, tal como ocurre con las viviendas.


Para toda obra, grande o pequeña, lo fundamental es garantizar que, desde el diseño, la estructura sea sismorresistente y durante la edificación se cumplan al 100 por ciento las normas técnicas del Código Ecuatoriano de la Construcción.


García, miembro del Subcomité técnico que elaboró el capítulo 12 del Código Ecuatoriano de la Construcción en 2001, dice que una de las dificultades de la ingeniería en el país, es la falta de profesionalización de los albañiles, quienes, en su mayoría, únicamente cuentan con conocimientos empíricos. Cita como necesarios cursos de capacitación en instituciones cono el SECAP. 

Diseño

Irma Quinde y Luis Andrade, del estudio de arquitectura Arte Casa, hablan de las condiciones básicas de diseño para una construcción sismo resistente. Lo indispensable, empieza, Andrade, “es el cálculo estructural, análisis bajo el que se arma el esqueleto del inmueble, con las cargas que soportará”, comenta.


Las cargas son pruebas a las que se somete la casa o edificio, en dependencia de las condiciones ambientales: lluvia, viento, etc.
Según Irma Quinde, las dificultades en torno a los diseños son la falta de control por parte de las autoridades municipales en cuanto a la fiscalización de los procesos constructivos en las obras de carácter privado.


Quinde señala que no se puede hacer un condominio de seis pisos sobre cálculos estructurales de uno para cuatro pisos, porque el armazón físico no soportará la sobrecarga de peso. “Sólo sí un edificio diseñado para seis pisos, por falta de capital, queda en tres pisos, está en condiciones de tener ese aumento estructural”, añade.


En lo referentes a las ampliaciones horizontales, Andrade dice que es indispensable hacerlas con juntas de dilatación, es decir, con espacios de separación entre una y otra construcción. Esta medida permitirá que, al momento de un temblor, el movimiento de una casa no incida sobre la otra.  

Cálculos sobre costos

Respecto a los costos y calidad de los materiales, Irma Quinde y Enrique García coinciden en varias recomendaciones: verificar con un profesional las condiciones del terreno y asesorarse bien en torno a la calidad de materiales.


Uno de sus planes de construcción de Arte Casa, empresa de la que forma parte Irma Quinde, estima en 269 dólares cada metro cuadrado de construcción, incluido el cobro de mano de obra, pero no el terreno.


De acuerdo a este precio, una vivienda de dos pisos, con sala-comedor, cocina y cuarto de lavandería en la primera planta. Más tres dormitorios y dos baños en la segunda, costaría 24.210 dólares.


Quinde agrega que en la actualidad ha tomado fuerza el sistema constructivo en seco, cuyo proceso de construcción es similar al sistema tradicional de mampostería, la diferencia está en los materiales que se utilizan para la estructura y el revestimiento.


Especifica que para la construcción en seco se usan perfiles de acero galvanizado o perfiles de madera, cubiertos de placas de fibrocemento o placas de yeso, conocidas como gypsum.


“Este gypsum, al ser más liviano y tener poca masa permite mayor flexibilidad y resistencia a un sismo, además no es inflamable y tampoco genera humo”, expresa la especialista.


No obstante, aclara, la elección de hacerla en mampostería de hormigón armado o con los materiales nuevos es del cliente, total, el precio no varía casi nada.


A su turno, García menciona que en Cuenca la mayoría de casas se elaboran en mampostería y el ahorro que muchas personas pretenden hacer al disminuir la calidad del hormigón armado no es superior al tres por ciento del total. “Sin incluir la mano de obra, porque mal o bien hecha la construcción, la labor de los albañiles significará el mismo gasto”, reflexiona.


Lo que le preocupa a García es que no existe control de las autoridades a la calidad de los materiales, manifiesta que, por ejemplo, hay bloques de pomez, fabricados principalmente para rellenos de lozas, pero inadecuados para levantar paredes.

Código
Hace varios días Gabriel Bermeo, director de Control Municipal, argumentó que el Cabildo carece de capacidad legal para fiscalizar los procesos de construcción de obras privadas, no obstante, el Código Ecuatoriano de la Construcción, cita en su sección reglamentaria que sí es competencia de los Municipios.


El numeral 6 del capítulo II informa que la Dirección Municipal de Obras públicas está obligada a emitir por lo menos un informe anual de las edificaciones en el respectivo cantón. En el numeral 7 habla de que dicha Dirección está autorizada a exigir al constructor y por cuenta de este, todos los ensayos necesarios para comprobar la calidad de los materiales o sistemas de construcción en uso.

 

Cifras
95 por ciento de las construcciones en Cuenca son de hormigón y mampostería, según lo dice Enrique García. En la ciudad se usa de presencia el ladrillo.

30 dólares por metro cuadrado, promedio, se destina a la adquisición de materiales, en lo que corresponde a la estructura para la construcción de una casa.

250 dólares, a 300, es el promedio que cuesta el metro cuadrado de viviendas, el costo incluye hormigón armado y armadura de refuerzo en zapatas.

60 por ciento de las edificaciones de la ciudad no son sismorresistentes, según los datos arrojados por un estudio de la Red Sísmica del Azuay.

Metal
Las estructuras metálicas para edificios son más caras. Se ocupan muchas para obras grandes, como centros comerciales.

Puertas

Las puertas de edificaciones que aglomeran mucha gente deben ser hacia fuera. En ese caso están estadios, discotecas, etc.
 
Intimidad
Las puertas hacia adentro se usan para dar un sentido de intimidad, pero no en lugares en que se concentran bastantes personas.

Calidad

El Código Ecuatoriano de la Construcción es avalado por el Instituto Ecuatoriano de Normalización, INEN.

Alcance

Según su texto, el Código de la Construcción es para todos los edificios y estructuras. Especifica las excepciones pertinentes.
 


 

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