Cuenca

Monigotes despediden el año viejo

Decenas de miles de monigotes moribundos y sus viudas han invadido hoy las ciudades, en un ingenioso sarcasmo de despedida del año que se va y con él los malos recuerdos, sobre todo los políticos.

Fecha de Publicación: 2009-12-31 15:22


Se trata de la quema de los "años viejos", monigotes que son incinerados a la medianoche, muchos de ellos atiborrados de petardos y explosivos pirotécnicos para que "suene" la despedida.



La elaboración de los monigotes demanda días, semanas y hasta meses por parte de ingeniosos artesanos, en su mayoría amigos y familias que se unen para confeccionarlos.

Los "años viejos" son instalados al filo de las calles, tradicionalmente en casetas elaboradas con madera y ramas de eucalipto, aunque la modernidad y el consumo ha llevado a organizar grandes concursos en las principales avenidas de las ciudades, donde se instalan tarimas para mostrarlos.

El ingenio y el sarcasmo se juntan en las leyendas que acompañan a los monigotes, a manera de sus últimas palabras, casi siempre ligadas a momentos complicados de la política local e internacional.

Los monigotes, aunque pueden también representar a héroes o villanos de lo último de la cinematografía mundial, es sobre todo la representación de los políticos más conocidos, sobre los cuales recae la crítica popular.

En los barrios, los monigotes son acompañados por sus "viudas", hombres vestidos de mujeres exhuberantes y, generalmente, de negro, que claman por una "limosna" entre los transeúntes y conductores, para pagar el "sepelio" del "pobre viejito" que se muere.

La colecta es reinvertida en las fiestas barriales o familiares que se extienden hasta la madrugada, aunque otro hito importante es la lectura del "testamento" del moribundo, cuyo texto, en verso, deja en herencia para el próximo año la solución de los principales problemas sociales, políticos y familiares.

En la ciudad de Guayaquil (oeste), la más poblada del país, la mayor cantidad de monigotes representan al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, y al alcalde de esa urbe, el conservador Jaime Nebot, contrincantes permanentes en el cuadrilátero político del país.

En Quito se ha preparado un gran concurso, ya tradicional, en el bulevar de la céntrica avenida "Amazonas", donde se han instalado decenas de representaciones de políticos y presentadores de televisión, entre los que destaca el permanente enfrentamiento verbal entre el presidente Correa y varios afamados periodistas.

También, en este año, se han elaborado representaciones de políticos mundiales como los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; de Estados Unidos, Barack Obama; de Bolivia, Evo Morales; y de Colombia, Álvaro Uribe.

Y es que los ecuatorianos, con la quema del "año viejo", incineran también los malos momentos vividos en los últimos 365 días y por eso que muchos, en plena fogata, se atreven a patear con fuerza los desechos para descargar las frustraciones anuales.

Los bomberos han hecho una fuerte advertencia sobre la quema de los "años viejos", pues en ocasiones anteriores se han registrado personas con quemaduras graves, sobre todo niños.

Sin embargo, esta tradición, parecida a las fallas, se remonta hace más de medio siglo y forma parte del acervo cultural de los ecuatorianos en la Noche Vieja.

La celebración también recoge otro tipo de tradiciones religiosas como la participación en "la Misa del Gallo" o las cábalas para atraer la suerte en el año que comienza.

Muchos ecuatorianos suelen vestirse con ropa interior amarilla para la suerte, otros esconden monedas en sus zapatos para llamar al dinero y hay quienes, a la medianoche, recorren con equipaje las calles para atraer eventuales viajes.

La cena de fin de año también es popular en Ecuador, aunque todo pasa por la quema de los "años viejos", la atracción principal de la Noche Vieja. EFE

 

 


Quito, EFE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






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