La Novena del Niño estrecha los lazos familiares
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Miguel Herrera acomoda el pesebre de su hogar antes del inicio de la Novena familiar. |
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Liderados por los adultos mayores, abuelos, padres, hijos, nietos y bisnietos, de gran parte de los hogares cuencanos, se congregan por las noches en la casa de un familiar, para el rezo de la Novena del Niño, una antigua tradición que se proyecta en la historia de Cuenca.
Fecha de Publicación: 2009-12-21 00:00
Poco a poco llegan los participantes de la Novena, que inicia nueve días antes de Navidad y culmina con la Nochebuena, como en el caso de la familia Herrera Cabrera: el abuelo Miguel es el primero en hacerlo, luego los hijos con los nietos, yernos y nueras.
Todos vienen para compartir este momento especial, donde la religiosidad hace que afloren nobles sentimientos y se reaviven los valores: la solidaridad, el afecto, el amor y los buenos deseos entre los miembros del hogar.
Don Miguel, a sus 84 años, sigue siendo el pilar de esta familia, en ausencia de la abuela Josefina, que se adelantó en el camino de la vida. Para su hija Luzmila, compartir la Novena del Niño es una tradición que les enseñó su madre, “desde que tengo uso de razón”, dice.
En el caso del Niño Viajero, cuyo Pase es considerado Patrimonio Cultural Intangible de Cuenca, la Novena en su honor se cumple estos días, hasta el 23 de diciembre, con la participación ciudadana y la visita de las instituciones: Ejército, Policía Nacional, Municipio de Cuenca y otras, según Washington Noroña, director del grupo juvenil Hermano Miguel.
Cuenca.






