Los Cañaris tuvieron presencia en Perú
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El hallazgo de tumbas en el Perú ha despertado la curiosidad de historiadores y arqueólogos |
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Un particular descubrimiento, suscitado el mes anterior en Perú, podría reformular la concepción sobre la cultura Cañari y su papel en la historia del país a lo largo de su dilatada visión.
Fecha de Publicación: 2009-11-15 00:00
Cuenca. En la localidad de El Sauce, provincia peruana de Ferreñafe, un humilde campesino descubrió en sus tierras, una docena de antiguas tumbas de la etnia Cañari, cultura oriunda del sur del Ecuador y de la cual no se había conocido vestigio alguno hasta el momento.
Once tumbas se encontraban intactas y una fue profanada, las que estaban formadas por grandes bloques de piedra de diferentes dimensiones y sus características no corresponden a las antiguas culturas de esta región peruana.
Expedición
Un grupo de investigadores encabezado por Julio Fernández Alvarado y el presidente de la Asociación de Protección de los Bosques Secos (Asprobos), Ruperto Orellana Rodríguez, emprendieron una expedición al lugar luego de enterarse de que huaqueros habían profanado algunas tumbas ubicadas en esa área de frondosa vegetación y muy difícil acceso.
La expedición, que demandó un gran esfuerzo físico por parte de los participantes, partió la semana pasada del distrito de Motupe hacia las zonas montañosas de la región, tras recorrer ambos márgenes de la microcuenca del río Olós. No obstante, el trayecto más desafiante fue el que empezó en la localidad de El Sauce y terminó en el mismo cerro El Gallo, hasta donde se llegó después de horas de abrir camino con machete.
En este cerro se localizaría el centro de un complejo arqueológico que fue escogido por los nativos cañaris debido a la excelente ubicación estratégica y a la presencia de una cabecera de agua que nace en el colchón acuífero de El Gallo.
Allí se encontrarían 12 tumbas intactas y una profanada en la que se ven restos de vasijas de cerámica y telares. Los expedicionarios creen que todavía pueden existir más tumbas en ese sector.
Hipótesis
De acuerdo con el arqueólogo Jaime Idrovo, este descubrimiento genera más de un paradigma. El lugar donde fueron encontrados los restos sería un centro ceremonial, lo que indicaría que los cañaris radicados ahí poseían cierta jerarquía y que controlaban un determinado sector, prueba de que el dominio de esta cultura se extendió más allá de los que hoy es Ecuador y su frontera con el Perú.
Según Idrovo, existen varias evidencia de que la cultura cañarí estuvo presente en el Perú desde muchos años antes que la llegada de los Incas y que mantuvieron actividades comerciales con los habitantes del vecino país, pero hasta el momento se desconoce si ejercieron dominio en estas tierras.
Uno de los aspectos a tomar en cuenta es que con la llegada de los incas, comunidades cañaris fueron desplazadas a la fuerza a diferentes partes del Tahuantinsuyo con el objetivo de que se mezclaran con otras culturas, pierdan su identidad, y así no pudieran ofrecer resistencia a sus conquistadores.
De ser este el caso, las tumbas encontradas demostrarían que los Incas no lograron su objetivo y que los Cañaris superaron esta situación para mantener su identidad y lograr imponerse en una nueva tierra, ya que lograron conservar sus principales características.
Antes de los Incas
Si las tumbas corresponden a un periodo anterior a la llegada de los incas, Idrovo asegura que únicamente se estaría confirmando lo que desde muchos años atrás se ha manifestado, que los Cañaris fueron la cultura más fuerte y organizada del país con una cadena comercial que traspasó las fronteras ahora señaladas.
Los Cañaris poseían un sistema comercial muy amplio, mediante el cual trasportaban sus productos y materia prima a lugares muy alejados a través de pequeñas estaciones, es decir llevaban los objetos hasta un sitio y desde ahí otro grupo lo trasladaba a diferentes sectores, por lo que los productores no necesariamente debían efectuar todo el trayecto para entregar sus objetivos y recibir los de otros.
Según Idrovo, este sistema les habría permitido cubrir grandes extensiones de terreno, incluso llegar con sus productos hasta Bolivia, ya que en dicho país se han encontrado objetos propios de la cultura cañarí.
Otra de las hipótesis que maneja el arqueólogo es la existencia de un cacique, cuyo dominio físico se extendía desde el sur de Riobamba hasta Cajamarca, con plenos poderes para acceder a los diferentes productos que se generaban en esta vasta superficie.






