El tatuaje y su arte urbano
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Héctor Cedillo diseña un tatuaje en el local Ironhorse, el cual fue inaugurado días atrás en esta ciudad. Edwin Tapia EL TIEMPO |
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Héctor Cedillo es un cuencano que recorrió el mundo desde muy joven llevado por su pasión, lo que le permitió conocer nuevas técnicas y una variedad de culturas de un mismo lenguaje universal, como él lo llama, el tatuaje.
Fecha de Publicación: 2012-08-20 00:00
Su arte convertido en oficio es algo que la persona siente, no se pierde, no desaparece. “Este trabajo impregnado en la piel se va contigo a la tumba”, dice Héctor Cedillo, quien es un profundo conocedor de su profesión en su local Ironhorse, ubicado en la avenida Remigio Crespo.
Profesionalismo
“Hay buenos tatuadores en la ciudad, pero son pocos, a pesar de que existen un sin número de locales. Este oficio requiere paciencia, cuidado, precisión y mucho profesionalismo”, dice Cedillo.
Lo primero que llama la atención a los clientes es su bigote, algo parecido al pintor surrealista español Salvador Dalí, aunque él asegura que es su moda original, que nació de un capricho para complacer a su esposa y a sus dos hijas.
Su cuerpo y sus extremidades están cubiertos de tatuajes figurativos y surrealistas. En su brazo izquierdo está grabada la imagen de la Madre Teresa de Calcuta, como cristiano creyente practicante que afirma ser. En su abdomen el dibujo muestra el dedo de Santo Tomás que se introduce en la costilla herida de Cristo.
Clientela
Su clientela son jóvenes y adultos. Su arte es considerado como una terapia para combatir enfermedades y dolores afectivos. El local está pocas semanas abierto al público, la gente lo conoce por el trabajo realizado en el extranjero, en las ciudades de Estados Unidos y de Europa.
La actividad ha sido estresante en los últimos años debido a las convenciones a las que ha asistido para adquirir experiencia. En los primeros años sintió el rechazo de la propia familia, pero la persistencia lo hizo crecer, hoy sus padres apoyan su propuesta. Ahora vino al país para quedarse unos dos años en compañía de sus seres queridos.
En este lapso se dedicará a organizar la convención internacional de tatuadores, que se llevará a cabo en noviembre del próximo año. El evento se convertirá en una vitrina para promocionar a Cuenca en este campo, dice.
Labor
Elaborar un tatuaje toma desde 20 minutos hasta 30, 50 horas o toda la vida, asegura el artista, que se inclina por el tatuaje surrealista, actividad que lo practica desde el año 2001 cuando estaba radicado en el extranjero.
Por sus viajes por el mundo afirma no tener problema por el idioma, porque su arte es un lenguaje universal que todos entienden.
Ha podido trabajar, asegura, en los cuerpos de artistas famosos como Manu Chao, integrantes de la Calle Trece, Alex Fatt, así como a miembros de diferentes bandas de rock.
Su estudio está lleno de frascos de tinta, cuadros de personajes tatuados, espejos, equipos diminutos para construir sobre la piel las mejores obras artísticas. Por su intervención el costo es de 50 dólares en adelante. Trabaja desde las 12:00 hasta las 20:00 de lunes a sábado. (JSP)
Cuenca.
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