Irregularidad marcó primera etapa del campeonato
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Carlos Gruezo, de Barcelona, y Roberto Valarezo, de Deportivo Cuenca, disputan un balón durante el partido del pasado domingo. API |
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Fueron necesarios los últimos cinco minutos para que se defina la primera etapa. La temporada inicial del campeonato nacional estuvo marcada por la irregularidad, un aspecto que pesó más que la competitividad.
Fecha de Publicación: 2012-07-10 00:00
En 22 fechas ninguno de los 12 equipos pudo registrar una diferencia importante. Todos se sacaron puntos y perdieron puntos en casa. La muestra de ello fue el mismo Barcelona, el ganador de la etapa, que necesitó, prácticamente, de otro resultado para quedar primero.
El conjunto canario perdió nada menos que 13 puntos en el estadio Monumental. Empató cinco partidos y perdió uno. No pudo derrotar a los equipos considerados “grandes”: Liga de Quito, El Nacional, Emelec y Deportivo Quito y tampoco pudo con Liga de Loja e Independiente, con los que peleó la clasificación a la final.
El conjunto canario, en cambio, fue el mejor de visitante. En esa condición ganó cinco partidos y empató tres, con una cosecha de 18 puntos.
Si bien el segundo Liga de Loja terminó invicto de local cedió cuatro empates, y dos de ellos determinantes en su posición final, ante Barcelona e Independiente.
Independiente también fue irregular. Tuvo jornadas contundentes, de gran fútbol, pero su inexperiencia y la presión de los últimos cotejos le dejaron sin nada.
Los dos partidos empatados y los tres perdidos en casa le significaron un final sin premio. Hubo encuentros que dejaron mayores secuelas en el cuadro de Carlos Sevilla: las derrotas ante Manta, Barcelona y Deportivo Cuenca en su cancha del estadio Rumiñahui.
El quinto, Deportivo Cuenca, también quedó lacerado por su comportamiento irregular en el estadio Alejandro Serrano Aguilar. El equipo colorado fue un buen visitante: ganó cinco encuentros y empató tres, pero de local perdió cinco partidos y empató uno.
La decepción
Liga de Quito más bien mostró un nivel bajo, algo que puede calificarse de “fracaso” en relación a los ocho millones de dólares que invirtió y al plantel con jugadores de jeraquía que armó. Quedó sexto y, como nunca, su camerino entró en crisis. Se dañó el clima laboral y emergieron relaciones rotas entre los jugadores y el cuerpo técnico, entre los jugadores y la directiva. Se fue Damián Manso, y David Quiroz se quedó con la escarapela de la gran decepción de la primera etapa.
Liga afrontará la segunda etapa con la presión de ganarla sin otra opción si no quiere quedarse sin nada. La dirigencia continuará haciendo cambios en el plantel.
El campeón Deportivo Quito fue otra de las decepciones. Si bien esto puede justificarse porque echó todas las energías en la Copa Libertadores, donde terminó entre los 16 mejores, cuando fue eliminado del certamen continental el equipo chulla no tuvo poder de reacción.
También fue visitado por la crisis al quedarse sin el director técnico Carlos Ischia y pasar problemas de salarios. Su séptimo lugar es el resultado de la imposibilidadde afrontar con regularidad su participación en ambos frentes.
El Nacional, octavo, fue otra de las escuadras que nuncá halló el norte. Una blanca y otras negras. Dos de cal y tres de arena. Tuvo momentos como la victoria ante Barcelona en el Monumental que quebró el invicto torero en su estadio y repetidas rachas de empates y derrotas en serie. Cambió de técnico con la llegada de Sixto Vizuete por Mario Saralegui, pero su nivel no ha logrado equilibrarse.
Los cuatro últimos del bloque permanecieron siempre entre telarañas. Manta terminó un tanto más aliviado con el octavo lugar. Le hizo frente a las limitaciones de su plantel con la decisión de los dirigentes de mantener en la dirección técnica al colombiano Armando Osma.
Macará, Técnico Universitario y Olmedo quedaron últimos sin atenuantes y ahora se preparan para la encarnizada lucha que sostendrán en la segunda etapa por no perder la categoría. (ARO)








