¿Odio a Bolívar?
De un tiempo a esta parte, la administración socialcristiana- Madera de Guerrero de la ciudad de Guayaquil le ha tomado una ojeriza tremenda al Libertador Simón Bolívar. Hace unos años, borraron su nombre del aeropuerto de la urbe Huancavilca, para reemplazarlo por la de Olmedo, el Cantor de Junín, que él sí tuvo la nobleza de, pese a sus diferencias con Bolívar, de escribirle uno de sus mejores poemas en homenaje a la Batalla de Junín. No contentos con el desaguisado a la memoria de Bolívar, hoy se pretende quitar el histórico nombre de Malecón Simón Bolívar, a fin de reemplazarlo por el más coyuntural y local de Malecón León Febres Cordero.
Sin desconocer los méritos que el controvertido ex presidente ecuatoriano haya tenido y tenga para Guayaquil, resulta mísero pretender que se borre el nombre de Bolívar del Malecón de Guayaquil. Claro que Febres Cordero liberó de basura al Puerto Principal, pero en la balanza histórica ello no pesa lo que significó la liberación de cinco estados, o casi seis, si se quiere incluir a Guayaquil como entidad aparte en el proceso libertador.
Estas distorsiones, por desgracia ocurren cuando ciertos historiadores pretenden juzgar el pasado con los lentes de los resquemores presentes. Para algunos de ellos, avecinados en las orillas del río Guayas, Simón Bolívar es casi una mala palabra, resulta una especie de antecesor del “quiteño centralista” pese a que el caraqueño no nació al pie del Panecillo ni a orillas del Guayllabamba. Es verdad que Bolívar se tomó militarmente Guayaquil, para evitar que el partido independentista terminara triunfando, lo cual equivalía a poner al Puerto en manos del Perú, concretamente de los intereses comerciales limeños. Pensemos un momento en la hipótesis de que Guayaquil hubiera pasado al poder del Perú. Seguro que el orgulloso Huancavilca no hubiera aguantado ser tratado como una Paita o una Piura cualquiera por el centralismo limeño, cien veces peor que nuestros centralismos. Y Guayaquil hubiera empuñado las armas para independizarse del Perú. Estos hipotéticos hechos los evitó Bolívar, con su acción de fuerza, pero de necesidad histórica para la época. Criticarle por aquello significa no valorar la historia, ni considerar sus pormenores concretos y reales.
Fecha de Publicación: 2009-05-21 18:00